
Cómo usar la IA sin exponer a la empresa: quién responde, qué datos se pueden usar y en qué cuenta.


Una cotización o un reporte con un error lo firmaste tú, no la IA.
Si no puedes explicar cómo llegó al resultado, pídele el paso a paso. Si no lo entiendes, no lo firmes.
Los datos de clientes y colaboradores no son tuyos. Cuidarlos es tu responsabilidad.

Presentaron ante un juez citas de casos que ChatGPT había inventado. Nadie las verificó. Fueron sancionados (Mata vs. Avianca).
El asistente de Air Canada le prometió a un cliente un reembolso que no existía. La aerolínea tuvo que pagarlo.
Ingenieros de Samsung pegaron código interno en ChatGPT para revisarlo. La empresa terminó restringiendo estas herramientas.
Ninguno fue un problema de tecnología: fue un problema de revisión y de reglas.

Lo que dice la web de Monte Azul, noticias, normas publicadas, fichas técnicas.
Procedimientos, plantillas, reportes sin nombres, actas internas.
Tarifas negociadas, contratos con clientes, márgenes, estados financieros.
DNI, sueldos, planillas, datos de salud, contraseñas y accesos.


En una cuenta gratuita, solo lo verde del semáforo. ¿Se usan tus datos para entrenar? Revisa las condiciones: no lo asumas.

Ordenar, resumir para ti, dar formato, calcular con reglas que ya verificaste.
Cotizaciones, reportes a la gerencia, comunicados, conciliaciones.
Contratar, aprobar pagos, autorizar una operación de riesgo.

Todo lo que identifica a una persona: nombre, DNI, teléfono, correo, sueldo, historial médico.
Que la persona sepa para qué se usan sus datos y lo autorice, y que la empresa los proteja.
Si una tarea usa datos de colaboradores o clientes, trabaja con datos ficticios o anonimizados y consulta antes de usar datos reales.
Esto no es asesoría legal: es una alerta para que el tema entre en tu agenda.
